Historia de una venezolana que decidió emigrar a Chile

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Para todos los que se pregunten cómo empezó este pequeño desastre les cuento que la idea de abrir este blog surgió a partir de una decisión personal. Desde que iba por la mitad de mi carrera universitaria ya tenía en mente que en algún momento de mi vida quería emigrar y mudarme a otro país. Sin embargo, no fue sino a principio del año 2017 que terminé de tomar la decisión y le coloqué fecha a mi viaje, dando inicio así a esta historia que me conducirá a Chile.

Es imposible escribir este post sin hacer mención de la situación actual de Venezuela. Venezuela, mi tierra madre y me país de origen, es un país hermoso que actualmente se encuentra sumergido en una crisis que abarca muchos aspectos humanitarios. La constante exposición a esta crisis te hace replantear muchas cosas y han sido todos los sucesos que se han presentado este año, los que me ayudaron a reafirmar que la decisión de emigrar era la correcta.

Sin embargo, tomar esta decisión no fue fácil. Existe una balanza en la cual comienzas a colocar muchas cosas para ver cuáles tienen más peso, como por ejemplo: familia, amigos, hogar, mascotas, costumbres, entre otros.

Son muchas cosas de las cuales te tienes que despegar a la hora de dejar tu país y son esas mismas cosas las que te hacen dudar de tu decisión incluso cuando ya tienes el pasaje en la mano. No obstante cuando ves todo más claro, te das cuenta de que es el apego el que está hablando y que muchas de las cosas las puedes llevar en el corazón y otras las puedes recuperar con el tiempo.

Fue así como luego de tomar la decisión de emigrar, la segunda cosa más difícil que me tocó decidir fue el país en donde quería vivir. En base a esto si me preguntaran cuántas horas pasé enfrente del computador investigando sobre mis opciones, no podría darles un número exacto. Cuando empecé a investigar tenía cuatro opciones: España, Argentina, Chile y México. Pero poco a poco las opciones se fueron reduciendo hasta quedar sólo dos: Argentina o Chile.

En un principio había decidido Argentina porque tengo familia allá y porque ya había tenido la oportunidad de estar en Buenos Aires una vez, pero luego de extender la investigación y después de pasar por una fase de negación escogí Chile como el país que me recibiría.

Luego de pasar por la aceptación y de por fin decidir a qué país quería ir, podría decir que comprar el pasaje fue el tercer reto más grande. En esa época el dólar paralelo que funciona en Venezuela comenzó a dispararse increíblemente y los pasajes aumentaron una cantidad considerable, por lo que encontrar un pasaje de avión con un precio accesible no fue para nada sencillo. Incluso llegué a considerar irme por tierra en autobús. Pero a veces el universo y la tierra conspiran ayudándote con lo que más quieres y así fue como mi mamá logró conseguir unos pasajes que habían liberado a última hora, en un precio que pudimos pagar.

La semana en la que compramos el pasaje fue una semana que oscilaba entre muchas emociones: tranquilidad, tristeza, alegría e irritabilidad. Y fue después de que esta oleada pasó que surgió la idea de hacer este blog donde pudiese retratar todo este proceso que conlleva prepararse para dejar mi país y llegar a uno totalmente nuevo con grandes aventuras esperando a la vuelta de la esquina.

Realmente si pudiese darles un consejo a aquellos venezolanos o aquellas personas que hoy en día se encuentran pensando en emigrar, les sugeriría investigar mucho, para que los países pasen de ser desconocidos a posibles oportunidades. Sin embargo, más adelante sugeriré ciertos consejos puntuales sobre cómo pueden llevar a cabo estas investigaciones, para que ustedes también tengan una guía.

Así que de esta manera y con esta introducción, los invito a esta aventura que apenas empieza, acompáñenme y veamos qué nos depara el futuro.

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