CRÓNICA LITERARIA DE UN VIAJE A BERLÍN/3

 

 

Día 28:   Las lejanas celebraciones se sumergen y disipan en un eco oxidado de campanas e himnos. El Día de Andalucía, festivo en nuestras latitudes, nosotros lo emplearemos en visitar la vecina y monumental Potsdam, sede de los reyes prusianos.

Llegamos en el tren de cercanías y en la estación conocimos a una estudiante almeriense que estaba de Erasmus y nos convenció para hacer un tour en bus (Kaiser-tour), a un módico precio. El autobús era una antigualla de antes de la guerra (pero de la Iª G.M.), con un olor a gasoil que tiraba para atrás y unas ruedas desvencijadas que ponían en seria duda la seguridad. La visita estrella es el Parque de Sanssouci, donde se alzan numerosos palacios, jardines y pabellones imperiales. Es tal su belleza que a Potsdam se la conoce como la Versalles prusiana.

Nuestro recorrido empezó en el Neues Palais, el Palacio Nuevo que fue edificado para mostrar el poderío de Prusia al mundo, de ahí que resulte algo excesivo y extravagante, abusando de la fusión de estilos. Sin gran pompa pero con disciplina, Federico II el Grande, rey del s. XVIII, cambió la historia de Prusia. Sus deseos eran los de un hombre sencillo: no tener preocupaciones, estar “sans souci”. Y así mandó construir entre 1745 y 1747 el palacio de verano de Sanssouci, en las conocidas terrazas de viñedos. Se convirtió en su residencia de verano y su lugar preferido, pretendiendo que fuera lugar de reunión de filósofos y artistas de todo tipo, de hecho Voltaire vivió allí una temporada. Sin duda es un lugar de extraordinaria belleza y debió de ser inspirador para los intelectuales de la época.

 

Luego pasamos por el schloss Cecilienhof,  mandado construir por el emperador Guillermo II para su hijo el príncipe Guillermo de Prusia y su esposa. Aquí es donde se produjo la conferencia de Potsdam, durante el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945, entre  Roosevelt, Stalin y  Churchill, para finalizar la IIª guerra Mundial y para repartirse el  mundo.

 

El célebre Barrio Holandés de Potsdam, el Hollanendische Viertel- construido en estilo flamenco por trabajadores holandeses-, con sus casitas de ladrillo rojo albergan tiendas de coqueto diseño o cervecerías, que nosotros no pudimos degustar por estar cerrada ya la cocina cuando fuimos.

De vuelta ya, una fugaz visita al célebre centro comercial del Mall de Berlín, y de nuevo la noche ensombreciéndolo todo y cayendo en un profundo sueño…

[[ Berlín, 1938, III Reich:  La situación es insostenible. El propio Isherwood me manda una carta diciendo que se marcha: Hoy brilla el sol y el día es tibio y suave. Sin abrigo ni sombrero, salgo a dar por última vez mi paseo matinal. Brilla el sol y Hitler es el amo de esta ciudad. Brilla el sol y docenas de amigos míos —mis alumnos del Liceo de Trabajadores, los hombres y las mujeres con quienes me encontraba en la I. A. H.— están presos, si es que no están muertos. Pero no es en ellos en quienes voy pensando: ellos, los de ideas claras, los decididos, los heroicos, que conocían y aceptaban el riesgo. Voy pensando en el pobre Rudi y en su absurda blusa cosaca. Sus imaginaciones, sus fantasías de libro de cuentos se han convertido en un juego mortalmente serio que los nazis están perfectamente dispuestos a jugar. Los nazis no se reirán de él: le tomarán exactamente por lo que pretende ser. Quizá en este mismo momento le están atormentando a muerte…]].  

 

 

Jueves 1:    El frío siberiano seguía dominando el cielo berlinés. El sol se descolgaba sin ofrecer abrigo y provistos  de energía tras un generoso desayuno en el hotel, este último día completo que íbamos a pasar en la ciudad, nos recibía por la mañana con la desmesurada temperatura de

Nuestra primera parada la Topografía del Terror (Topographie des Terrors) . En estas instalaciones situadas al lado de Gropius Bau y cerca de Potsdamer Platz, se encontraban las centrales del terror nacionalsocialista entre 1933 y 1945: la policía secreta del estado (con cárcel propia), la dirección de las SS, el servicio de seguridad de las SS (SD) y la oficina central de la seguridad del Reich. Desde este lugar se articulaba la persecución y exterminio de los opositores políticos del nacionalsocialismo en el interior y en el extranjero, y se organizaba el genocidio de los judíos europeos, gitanos, etc. Se encuentra en una de las partes más extensas del muro, y mediante textos, fotografías, vídeos, revistas y carteles de la época nos explica cómo empezó a tener poder el partido nazi. Mucha información gráfica y mucha bilis la que genera este lugar, recordatorio del horror más ignominioso y depravado que el ser humano ha sido capaz de perpetrar. El recuerdo de todo aquello es la mejor manera de que no vuelva a suceder algo parecido, aún a pesar del reverdecer nazi en la Alemania actual y la presencia de diputados de esta ideología en el Bundestag. ¡Nunca más!

   

Plana Mayor nazi

 

            Tras este paso por la historia del terror, tras este baño de rabia interna y sentimientos a flor de piel, pusimos rumbo hacia la zona de Charlotemburgo. Hessel dice sobre estos lugares: …hay una serie de pequeñas casas antiguas más pequeñas, procedentes de la época en la que el camino de Berlín hacia Charlottenburg era una excursión, un viaje en coche de caballos. Desde la Puerta de Brandenburgo se partía en coche y ya se adentraba uno en el campo. Se ocupaba una vivienda de verano en las idílicas casas que estaban por el camino y que unían la capital con la residencia de verano que había creado el primer rey de Prusia para su esposa en el pueblecito de Lietzow y que, según el nombre de ella, se llama hoy Charlottenburg.

Un breve paseo desde el metro y a lo lejos se nos dibujaba la silueta del célebre palacio imperial. Antigua residencia de la familia real de Prusia, es el palacio más grande de Berlín. Ya el propio Hessel escribía:  Y cuando en el palacio de Charlottenburg el conserje itinerante abre y hace sonar el horrible reloj de trompetas, del que él opina que mantuvo a Napoleón insomne la vez que pernoctó aquí, hay que taparse los oídos y durante este tiempo ver la suave seda que adornaba el sueño de la bella y alegre reina Luisa, sus pequeñas estufas y su elegante cuadro en traje de húsar muerto. En estas habitaciones hay que pararse yendo solo o con semejantes y cruzarse con los espíritus de aquellos para los que otrora trabajaran Schlüter y Schinkel, así como sus discípulos y ayudantes, y así vivir los grandes tiempos del antiguo Berlín, el barroco, el rococó y el clasicismo prusianos.

 

     Schloss Charlottenburg y jardines

 

El palacio más elegante de Berlín lleva este nombre por Sofía Carlota (Sophie Charlotte), que fue la primera reina consorte en Prusia, y además era una consumada músico, cantando ópera y tocando el clavecín (un instrumento parecido a un piano pequeño muy popular durante el Barroco). En 1684, Charlotte se casó con Friedrich III, Elector de Brandemburgo y Duque de Prusia y  murió a la temprana edad de 36 años, y el palacio y las zonas colindantes fueron llamadas Charlottenburg en su honor. Los preciosos y versallescos jardines son uno de sus atractivos, pero lógicamente en esta época todo estaba en hibernación.

De aquí fuimos a despedirnos del fragmento de Muro que más cerca nos pillaba del hotel: Gedenkstätte Berliner Mauer. Como con el muro mismo no consiguió su propósito de frenar el movimiento de huida, la RDA comenzó a ampliar las instalaciones fronterizas a partir del 13 de agosto de 1961 creando un complicado sistema de barreras en la franja fronteriza, que empezó a llamarse “franja de la muerte” porque en ella murieron por lo menos 136 personas en distintos intentos de fuga. La primera víctima fue Peter Fechter, un obrero de la construcción alemán que con 18 años se convirtió probablemente en la víctima más notoria del muro de Berlín. Casi una hora duró la agonía del joven ante la vista impotente de ambos lados de la frontera. Poco después manifestantes gritaba asesinos a los guardias desde el lado Oeste de la frontera. Diez años más tarde surgió la canción “Libre” interpretada por el cantante español Nino Bravo y compuesta por José L. Armenteros y P. Herreros (https://www.martinoticias.com/a/muro-de-berlin-la-triste-historia-detras-de-una-cancion/79382.html )

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar;
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.

Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar…

 

Peter Fechter

   

El Sitio Conmemorativo del Muro de Berlín es el lugar principal de conmemoración de la división de Alemania y está situado en el centro de la capital. En su emplazamiento histórico en la Bernauer Straße, el sitio se extiende en algo más de 1 km a lo largo de la antigua franja fronteriza. En este lugar se encuentran los últimos metros del Muro de Berlín que aún conservan la antigua franja fronteriza en su profundidad original, facilitando una impresión de las instalaciones que existían a finales de los años 80. Un frugal tentempié en una cafetería, para entrar en calor, nos llevó hasta el centro de Documentación donde recibimos una amplia información sobre el tema.

Mapa división de Berlín

El “césped de Stalin”

 

Para ir finalizando la tarde nos trasladamos hasta la célebre Karl-Marx- Allee, en busca del célebre Café Sibylle. Fue uno de los locales más populares en el Berlín Este y todavía hoy día guarda la estética de principios de los 60. Situado en el distrito obrero de Friedrichshain, es un lugar para tomar un café o un vodka con los amigos y hacer una pausa en el ajetreo del turismo berlinés ya que es un sitio tranquilo y con un aire sobrio y funcional, es también una galería de la historia de la famosa avenida, en él podemos encontrar pósters, juguetes, teléfonos y otros objetos de la etapa socialista. Te traslada a otra época y además ese día había música en directo y disfrutamos de ella.

 

Y cerramos el día haciéndonos las últimas fotos en Alexanderplatz, luego a pie enfilamos el bulevar central de Unter den Linden y visitamos el monumento a  la Nueva Guardia (en alemán Neue Wache), edificio diseñado por Schinkel y terminado en 1818, que es un importante referente del estilo neoclásico alemán con un portal dórico. Fue monumento a las víctimas del fascismo durante la existencia de la Alemania Oriental y actualmente es un monumento recordatorio a las “víctimas de guerra y dictadura” y bajo el óculo se halla la estatua Madre con hijo muerto de Käthe Kollwitz, también llamada La Pietá Kollwitz. Expuesta al sol, lluvia y nieve, simboliza el sufrimiento de los berlineses durante la Segunda Guerra Mundial.

Luego la Universidad Humboldt y enfrente la Bebeltplatz: punto donde se levantó la Biblioteca y donde los nazis quemaron libros opositores al régimen o simplemente por considerarse “no alemanes”. En esta plaza se plantaron los nazis antorchas en mano y con Goebbles al frente una noche de 1933, nada mas llegar al poder, sacando todos los libros que fueron capaces de la biblioteca nacional, escritos por autores contrarios a la ideología Nacionalsocialista, formando una pira en el centro de la plaza, donde se arrojaron a las llamas obras de la literatura universal de autores como Heinrich Mann, Thomas Mann, Erich Kästner, Stefan Zweig, Heinrich Heine, Karl Marx o Kurt Tucholsky…  La mejor declaración de intenciones de quienes detestaban la cultura.

Actualmente, hay un impresionante monumento, que sólo con contemplarlo ya lo dice todo: se trata de un agujero en el suelo desde donde el espectador ve una biblioteca vacía. Una frase premonitoria de Heine resume perfectamente lo ocurrido en la Europa de la época: “Allí donde hoy se queman libros, algún día se quemarán personas”…

 

Aún así no es justo quedarse sólo con eso. Éste histórico lugar contiene también la iglesia de St Hedwig con su descomunal cúpula, el núcleo religioso del gran foro del emperador.

Y enfilamos Unter den Linden  (“Bajo los Tilos”), uno de los principales ejes de la ciudad yclásico punto de reunión y esparcimiento (http://www.stadtpanoramen.de/berlin/unter_den_linden.html ).  En él se encuentran numerosas instituciones y lugares de interés turístico y cultural (http://www.dhm.de/nc/besuch-service/webcams/webcam2/ ). En nuestra visita se encontraba en obras un buen tramo de ella y no pudimos apreciar en toda su belleza la perspectiva de esta calle. Fue inmortalizado por poetas como Goethe, Schiller y Heine que le compuso el soneto “Ja, Freund, hier unter den Linden” en 1822 y por varias canciones, entre ellas “Linden Marsch” (Marcha de los tilos) y “Untern Linden, untern Linden” de Walter Kollo, cuya versión más famosa se debió a Marlene Dietrich (https://www.youtube.com/watch?v=gAkTiPMz4ik&feature=related ).

Un retrato de esta arteria a finales del XIX nos la proporciona Hessel: Laforgue describe acertadamente el aspecto y carácter militar que esta plaza, la calle Unter den Linden y todo Berlín tuvieron en los años ochenta. En una ocasión se queda en un momento de torpeza involuntaria como en un sueño en la esquina de la calle Unter den Linden y la de Federico. Allí oye el ruido dominante en la calle: el de sables que se llevan a rastras. Estos tiempos en los que en Unter den Linden los cómicos y pequeños cadetes saludaban rígidamente, pues en todas las clases sociales se frecuentaba y se hacía el saludo militar, han sido ya —salvo en algunos casos— superados. Y prosigue su descripción, en la confluencia con Friedrichstrasse:  La calle de Federico. Allí estaba entonces el centro de la pecaminosidad berlinesa. La angosta acera estaba cubierta con una alfombra de luz sobre la que las peligrosas chicas se movían como entre seda. Conforme a la moda, su recto caminar tenía algo de solemne que era cruelmente parodiado cuando abrían la boca para hablar el idioma urbano. Su separación de la sociedad como si se tratara de una casta, el pecaminoso brillo de sus joyas falsas y de su auténtica miseria, todos los contrastes con los que la joven fantasía podía trabajar al ver a estas hadas malas con sombreros de plumas de la princesa que en consejo supremo de sus torpes consejeros espirituales expulsó a estas mujeres de sus casas obligándolas a ir a la calle.

Friedrichstrasse, nuestro centro neurálgico, nuestra estación de metro diaria, es una arteria central de más de 3 kilómetros donde encuentras de todo. Los bombardeos aliados sobre Berlín destruyeron la mayor parte de los edificios y en 1961, la calle fue seccionada en dos por la construcción del Muro. También fue la ubicación del paso fronterizo de Checkpoint Charlie. Fue reconstruida en la década de 1990, hasta llegar a completar la reconstrucción del sector central de la calle, con grandes edificios comerciales, como las Galerías Lafayette  (http://www.stadtpanoramen.de/berlin/friedrichstrasse.html ). Y una de las cosas más llamativas es la escasez de tráfico, el poco ruido de automóviles que tiene la calle y en general casi toda la ciudad.

Paralela a Friedrichstrasse está Wilhemstrasse, de la que Hessel nos dice: Pero ahora, atención. Torcemos para entrar en la calle de Guillermo. Nuestro guía, en un extraño alemán que suena a americano, señala: «llegamos a la calle del gobierno de Alemania». Aquí hay tranquilidad, tal y como si se tratara de una calle privada. Ante las discretas fachadas pintadas en amarillo, detrás de las cuales se hace la política exterior de Alemania, hay dos lámparas de cristal grueso que nos recuerdan la hospitalidad de antaño. ¿Pudo haber ardido en ellas una suave luz de petróleo en los tiempos en que eran modernas? Una de estas puertas de color marrón adornadas con trabajos de marquetería llevaba en otra época a la vivienda de la celebrada bailarina Barberina en una época en la que ya no bailaba y se había convertido en baronesa Von Cocceji. Y poco más de un año después, de 1862 a 1878, Bismarck ha vivido aquí.

Y finalizando Unter den Linden llegamos a la Pariser Platz. Esta plaza está llena de joyas arquitectónicas como el Café de la Ópera, el recuperado Hotel Adlon y la sede del DG Bank, que alberga una escultura de Frank O. Gehry. Y al fondo, majestuosa, de nuevo, la Puerta de Brandemburgo. Y de allí al hotel, para descanso de otro día agotador más en esta ciudad preciosa, histórica y moderna, llena de heridas y cicatrices aún, bohemia y grafitera, pero que no nos llegaba a enamorar …

Pariser Platz

 

 

Hotel-cama y profundo sopor nocturno que me hace navegar por…

[[ Berlín, 9 noviembre de 1989:  El escritor español Jesús Ferrero pasea por la ciudad y me revela:  —¿Lo ve? Ahora estamos danzando en la cuerda floja, y llevamos así un tiempo, no crea usted. Yo no había visto nada así desde la época anterior a la construcción del Muro, cuando era un chaval. El Muro está a punto de caer, joven, y la gente ya se ha empezado a encaramar en él. Se acabaron las alambradas.

El taxi lo dejó ante el hotel Esplanade y subió enseguida a su habitación. Ya en ella, abrió la ventana, contempló el canal y encendió el televisor: todos los canales emitían imágenes de los jóvenes berlineses subiéndose al Muro y golpeándolo enfáticamente con martillos y piolets. Los comentaristas clamaban por la caída del Muro, que parecía cada vez más inminente, y Yaquio no sabía qué pensar al respecto, si bien todo indicaba que nuevos vientos soplaban para Alemania…  Y también Gunter Grass, se dejó caer por allí para señalar que mientras nosotros vivíamos ya con conciencia de la época sin Muro que se avecinaba y —apenas llegados a casa— pusimos la televisión…apuramos aún de un trago el aguardiente que quedaba, y luego corre que te corre hacia la Invalidenstrasse, en donde se estaban atascando los coches —más Trabant que Warburg—, porque todos querían dirigirse al paso de frontera, maravillosamente abierto. Y quien escuchaba atentamente podía oír cómo todos, casi todos los que querían ir al Oeste a pie o en Trabi, gritaban o susurraban: «¡Qué locura!», lo mismo que yo había gritado: «¡Qué locura!»]]

   

 

Viernes 2:   Desayuno y de nuevo a la calle a aprovechar la mañana. Como todo es manifiestamente empeorable, a esta hora la temperatura seguía bajando:

El cercano Barrio Judío nos esperaba y callejeando por aquellos edificios de casas nos imaginamos situaciones de arrestos, saqueos o directamente asesinatos de judíos en los terribles años de la pesadilla nazi. (  poner referencia literaria…novela moderna). La preciosista Nueva Sinagoga, el jardín de Monbijou o los patios Heckmann-Höfe nos trajeron el aliento y el espíritu que Döblin refleja en su novela. Nuestros pasos nos llevaron hasta la Nueva Sinagoga, con su preciosa y resplandeciente cúpula de estilo bizantino, donde se cuenta, que en tiempos, Albert Einstein solía tocar el violín para la comunidad judía. Esta sinagoga solo sufrió daños leves durante la tristemente célebre “noche de los cristales rotos” de 1938; fue en 1943 cuando quedó destruída. Su reconstrucción comenzó en 1988 en el 50 aniversario de la mencionada “noche”.

La zona de Hackescher Markt es un mercado situado en el barrio judío, de ahí que nuestro protagonista se desplace por los alrededores de esta zona. Además, Döblin remarca el auge comercial de la ciudad de los dorados años veinte. ( cita de Doblin). La puerta de Rosenthaler (Rosenthaler Tor) fue el lugar donde los judíos inmigrantes que llegaban a Alemania eran albergados. En la novela, Franz visita a una familia judía situada en la calle Sophienstrasse y podemos ver cómo los patios judíos de esta zona quedan comunicados entre sí, igual que Franz lo describe en la novela. El Hackesche Höfe es la mayor zona de patios cerrados de Alemania,  data de 1906 y fue renovada en la década de 1990. A su alrededor se ha creado una nueva zona comercial con numerosos bares y restaurantes. En uno de los patios encontramos una tienda repleta de artículos con el AMPELMANN como protagonista (muñeco del semáforo de la RDA que ahora es el símbolo de la ciudad).

 

Continuamos con la despedida rápida bajando por la ribera del Spree congelado. Una vez más Hessel, BS, toma la palabra al pasear por la orilla del Spree:  Buenos días, mi querido Wendelin —lo cogió del brazo—, paseemos un poco por nuestra buena orilla. Esta agua es nuestro río. La queremos como el parisino quiere al Sena. Tenemos poco en común con ese industrioso Spree que transcurre por el Norte. Mira allí, la gran casa blanca que tú solo conoces como la sede de un club de moda cualquiera, en mi infancia fue la embajada china, y en el jardín, a veces, se veían doctos hombres ancianos con quimonos de seda. Desde entonces, este paisaje a lo largo de la orilla, con el arqueado puente de peatones, las ramificaciones de los castaños y los tres sauces llorones, a mis ojos sigue teniendo un aire del Lejano Oriente, igual que a veces lo tienen algunos de los pequeños lagos de la región de la Marca.

De aquí hacia Gendarmenplatz, con cafelito incluído, de nuevo Checkpoint Charlie y almuerzo en uno de nuestros restaurantes favoritos, Maximiliam’s. Últimas fotos en la Topografía del Terror, estación  de Friedrichstrasse y al hotel a recoger las maletas. En unos minutos cogimos  nuestro último tren en dirección al aeropuerto de Schöfeneld.  Como es natural, retraso en el vuelo y a medianoche llegada a Málaga. Intento dormir pero aún los recuerdos me atropellan y empiezo a proyectar en mi mente imágenes aceleradas, oníricas, cautivadoras, como una película, como una película de Win Wenders…

 

[[ Berlín:… Win Wenders pretende hacer un film sobre la ciudad dividida por el muro y con ángeles como protagonistas. Le pide a su amigo y guionista Peter Handke que escribiera la historia y entre los dos les salió una obra poética de increíble belleza.  El relato comienza el día que uno de ellos, dispuesto a relacionarse más con los humanos, se enamora de una joven trapecista. Un complejo relato que se nos muestra como una gran alegoría de las vivencias en una ciudad que todavía no ha podido recuperarse de su pasado. La Gran Guerra terminó hace décadas, pero el famoso “Telón de acero” se encarga de mantener indemnes los  recuerdos de las inmundicias humanas. Berlín aparece como una gran metrópolis en la que junto a majestuosos monumentos observamos páramos desolados y grandes ruinas, recuerdos del intenso bombardeo que desoló esta gran ciudad. Con una ambientación congruente con la fecha de la película, 1987  y el telón de acero como fondo, Wim Wenders  utiliza la magia, para adentrarnos en el drama vivido por los alemanes durante su período de postguerra…. ]]

El cielo sobre Berlín, de Win Wenders

https://www.youtube.com/watch?v=b0bMWNfDhtA

https://www.youtube.com/watch?v=LpDwy_E8OfQ

 

( continúa…)

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