CRÓNICA LITERARIA DE UN VIAJE A BERLÍN/2

26 de Febrero:   Otro amanecer gélido y desapacible. A las 8 en punto se descorre la cortina de la habitación y el tempo se aviva para iniciar nuestro desembarco en las calles aún doloridas. Tras el reconstituyente desayuno en el hotel emprendimos nuestros pasos hacia nuestra matutina ración de museos y calorcito. Hoy tocaba el Altes Museum, también en la Isla de los Museos, que  es uno de los edificios más significativos del clasicismo. Con una forma exterior claramente estructurada y una estructura interior precisa basada en la antigüedad griega, Schinkel llevó a cabo la idea de Humboldt de abrir un museo como centro de enseñanza para el público.

Los elementos arquitectónicos que se han conservado hasta las construcciones señoriales son el orden monumental de las 18 columnas jónicas acanaladas, el pórtico amplio, la rotunda (un recurso expresivo del panteón romano) y por último la escalinata. El edificio se construyó entre 1823 y 1830, se quemó entre 1943 y 1945 y fue gravemente dañado. Su reconstrucción duró hasta el año 1966. De nuevo no tuvimos que esperar ninguna cola –¡extrañados estábamos!-

Cedemos la palabra, una vez más, a Hessel para rememorar cómo sentían los berlineses ese orgullo museístico de la ciudad: La gran y amplia plaza que está enfrente del palacio, el jardín de recreo, llega hasta la escalera de entrada del antiguo museo y ésta conduce a una maravillosa isla en el medio de la ciudad. No es sólo topográficamente correcto que esta parte de la ciudad bañada por el agua protectora fuera denominada «la Isla museo». El mundo que comienza aquí con la sala de columnas jónicas de Schinkel es como el jardín de la Academia para el joven berlinés —o por lo menos lo fue para mi generación— y el principio de lo que él luego verá en el Louvre y el Vaticano y en los museos de Florencia, Nápoles y Atenas. Por ello no puedo olvidar las salas del museo antiguo y moderno e incluso las galerías detrás de la plaza y dentro junto al Museo Nuevo y alrededor de la Galería Nacional son para él una posesión firme y lugares de horas inolvidables.

…En lo que toca a la Galería Nacional, como guía tuyo por Berlín, debo indicarte que veas las imágenes en las que está eternizado lo berlinés. La admirable sala del balcón de Menzel y su dormitorio, el baile de la ópera cortesana, el jardín de palacio del príncipe Allbrecht, el antiguo ferrocarril entre Berlín y Potsdam. También te recomiendo a los pintores de la antigua imagen de Berlín y de la vida del pueblo, sobre todo los retratos de Theodor Hosemann y Franz Krüger y sus grandes cuadros de desfiles. Al romanticismo berlinés lo encontrarás en los cuadros de paisajes del gran Schinkel, que de hecho no era un pintor sino un arquitecto.

 

Ahora nos encaminamos hacia la visita que teníamos concertada en el Reichstag para las 13’30 horas. Nos bajamos en la impresionante Berlin Hauptbahnhof, que es la mayor estación ferroviaria de paso de la Unión Europea. La estación actual empezó a ser construida en 2002, siendo inaugurada en mayo de 2006, justo a tiempo para la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2006.  Hauptbanhof,  el Spree y el majestuoso Reichstag, el parlamento alemán, del que visitamos su célebre cúpula de Norman Foster.  Esta cúpula es  una auténtica obra de ingeniería y sostenibilidad que sustituyó otra anterior.

Oigamos a Hessel, PB, lo que dice en este punto:  Y el robusto edificio del Reichstag, que está detrás, parece inclinarse con sus cúpulas y sus torres. La cúpula del Reichstag no llegó a ser tan alta como planeó el arquitecto Wallot. Pero, aun así, como ha llegado a ser, esta fiera gigantesca rugiente y atrapada tiene una belleza ingente, y para la época en la que se erigió fue un considerable logro. ¿Te gustan las vitrinas con las águilas imperiales?, ¿los frescos de ciudades y paisajes?, ¿las virtudes cardinales?, ¿los emperadores en mármol y en bronce?, ¿los tapices de cuero repujado de los mejores vagones restaurantes del mundo?, ¿ricos ornamentos del renacimiento o damas alegóricas?, date una vuelta por el transepto, por las salas de lectura, la gran sala de conferencias, el área de descanso, los vestíbulos y las salas de comisión. De todas formas se emplean tres cuartos de hora. Si tienes algún amigo entre los diputados o entre la gente de la prensa, dile que se agencie con una entrada para la tribuna para ti y ten la experiencia de asistir a una sesión parlamentaria. Allí tendrás que prestarle atención a todo para no confundir a la derecha con la izquierda. Como ciertas instrucciones de escena, está considerado desde el punto de vista de los actores, no de los espectadores. Vamos, oriéntate bien, y no confundas a los comunistas con populares, y viceversa.

Los políticos alemanes tampoco han disfrutado de muy buena prensa y ya en 1929, Döblin criticaba:  Al fin y al cabo no estamos aquí para hablar a las paredes. Eso pueden hacerlo en el Reichstag. Una vez alguien preguntó a uno de nuestros camaradas si no le gustaría sentarse en el Reichstag. En el Reichstag, con su cúpula dorada encima y sus sillones de club por dentro. Y él dijo: sabes, camarada, si lo hiciera y fuera al Reichstag solo sería un granuja más… El resultado lo hemos visto; los propios comunistas se han corrompido y no hace falta gastar saliva en esa política de cartas sobre la mesa. Es un engaño, y lo que hay que poner sobre la mesa lo ven en Alemania hasta los ciegos, y para eso no hace falta ir al Reichstag, y si alguno no lo ve es un caso perdido, con Reichstag o sin Reichstag. Que esa barraca de feria no sirve más que para engañar al pueblo lo saben todos los partidos, menos los llamados representantes del pueblo trabajador.

 

Para poder entrar tuvimos que sortear varias medidas de seguridad y en ascensor subimos a la gran cúpula que Foster diseñó para el nuevo Parlamento de la Alemania reunificada y desde sus alturas se contempla el enorme parque de Tiergarten.   La magnífica cúpula, que se visita al terminar la ruta guiada, es sin duda la estrella del lugar. La idea, metáfora de transparencia, está perfectamente plasmada. Se asciende de la mano de una excelente audioguía en español que va sincronizada con el ritmo de la subida del visitante.

La cúpula es una excelente muestra de sostenibilidad y ahorro energético.  Tiene un diámetro de 40 metros y nos ofrece una vista panorámica inmejorable de la ciudad a 47 metros de altura, y está abierta en sus bordes inferior y superior. Desde la base de la cúpula se puede ver el salón de plenos, con sus bancos azules.   Podemos ver los múltiples cristales (creo que son 360), que permiten proyectar la luz natural hacia este salón

Copia del Tratado de Unificación de las 2 Alemanias, en 1990

Tras salir nos  dirigimos hacia la célebre East Side Gallery, la zona del muro más conocida, la mayor galería de arte del mundo al aire libre. Tiene 1.316 metros de longitud, y se encuentra en la ribera del río Speer, frente al peculiar barrio de Kreuzberg y localizada en la calle de Mühlenstrabe. Los 103 murales que la componen, son la respuesta espontánea de artistas de todo el mundo rindiendo homenaje a la libertad y expresando la esperanza de crear un mundo mejor, donde los muros no existan, y la barbarie de cualquier tipo de totalitarismo caiga antes de que se levante.

 

De allí al Museo Judío, que nos decepcionó un tanto porque no era lo que esperábamos y porque varias zonas estaban en restauración y no pudimos visitarlas. Es un edificio vanguardista del arquitecto judío polaco Daniel Libenskind, inaugurado en 1999, formado por tres ejes que representan las experiencias de los judíos en Alemania: continuidad, holocausto y exilio. El primer eje, el ‘eje de continuidad’, se presenta como una extensión del acceso al nuevo edificio conduciendo a las salas de exposiciones. De él, nace el ‘eje del holocausto’, un pasillo sin salida en el cual el suelo se inclina hacia techo culminando en la ‘Torre del Holocausto’. Un espacio vacío de concreto de 24 metros de altura cuya única iluminación es la luz natural que entra por una pequeña grieta en el techo. Finalmente está el ‘eje del exilio’ que ofrece un punto de escape hacia el exterior, conectando el museo con el ‘Jardín del Exilio’, un gran cuadrado compuesto por 49 pilares de planta cuadrada dispuestos en una cuadrícula. Estos son de hormigón y huecos, rellenados con tierra de Berlín (salvo el central, que contiene tierra de Jerusalén) y coronados con vegetación.

Exposición Void.  Son 10.000 caras de acero, de diferentes tamaños

Luego algunas compras y una sesión nocturna de fotos gratis en el Checkpoint Charlie, una cervecita en Maximiliam’s y al hotel.  Fin de la jornada. De nuevo, en sueños, deambulo por la noche berlinesa y…

[[Berlín, 1932, Weimar:  De noche en el Kit Kat Club, la cantante y femme fatale Liza y el norteamericano Michael se enamoran y viven su pasión en un tiempo convulso. Berlín es la libertad en sus calles, manifestaciones, cabarets, pensiones,   bares de muchachos, viviendas de realquilados barrios tristes, calles lujosas. Al fondo del club, desde un reservado, el escritor inglés C.I., observa el ambiente y se reconoce homosexual y escribe en unos folios lo siguiente: “ y aparece primero un joven rubio y angelical en primer plano, mientras la cámara lo va tomando hasta revelar a un miembro de la Juventud nazi que canta en una cervecería al aire libre, y su público se le va uniendo hasta formar un coro ideológico. Al final el joven nazi se cala su gorra militante y entona triunfal la canción en que la vida, política o no, pertenece al Partido Nazi”. Esta canción se convierte en símbolo de la seducción totalitaria, que movilizan las emociones primarias, con banderas y consignas, que apelan al corazón y no a la razón, pero su poder de fascinación suele producir una cosecha de infortunio, diezmando a generaciones enteras]].

(https://www.youtube.com/watch?v=hBsV1OH92DA )

 

Martes 27:    Salimos del hotel batiendo record de temperatura negativa. A -9 grados poco invitaba la ciudad a pasear por sus calles, a practicar ese flâneur, pero a pocos metros del hotel un muro nos llamó la atención, aunque no pudimos visitarlo: Luego nos enteramos de que era el cementerio Dorotheenstadticher. Fundado en 1762 y ampliado en varias ocasiones hasta 1826, están enterrados aquí personajes como los filósofos Georg W.F. Hegel y Johann Gottlieb Fichte, los escritores Heinrich Mann o Arnold Zweig y los arquitectos Friedrich A. Stüler y Karl Friedrich Schinkel.

Predominantemente verde y bastante alegre, una estatua de Lutero sosteniendo una biblia recibe al visitante en Dorotheenstädtischer. Si este decide dirigirse a la derecha de la estatua, y serpentear un poco entre los setos, encontrará otro de los más ilustres moradores: el poeta y dramaturgo Bertolt Brecht, enterrado junto a su segunda esposa, la también dramaturga Helene Weigel. Sus tumbas son poco más que un par de rocas con sus nombres grabados. Justo a la entrada del recinto está la casa museo del poeta autor de frases tan célebres como su recomendación a las autoridades soviéticas de “disolver el pueblo y elegir a otro”.

 

Cementerio Dorotheenstadt, en Chausseestrasse 126.  Tumbas de B. Brecht y  su mujer Weigel

Sobre este cementerio véanse: https://lacla.es/2012/10/11/casa-de-bertolt-brecht-y-helene-weigel-berlin-alemania/   y  también  https://www.museumsportal-berlin.de/es/museos/brecht-weigel-gedenkstatte/.  En la casa de Bertolt Brecht y su segunda mujer, la actriz y directora Helene Weigel, con la que fundó la mítica compañía Berliner Ensemble,  vivieron desde 1953 hasta su muerte en 1956. La casa de Brecht, figura clave en el teatro del siglo XX, en Chausseestrasse 126 (Berlín-Mitte), es una casa de varios pisos que le fue cedida por las autoridades de Alemania del Este para uso familiar. Separada en distintas estancias todavía conserva la decoración originaria. La visita se inicia en un estudio – biblioteca en el que se puede husmear entre la amplia y ecléctica biblioteca de Brecht. En las paredes cuelgan un rollo de Confucio y máscaras Noh, típicas del teatro japonés. Entre los libros hay novelas policiacas, textos políticos de Marx y Lenin y obras de dramaturgos como Shakespeare. Pero como  hemos dicho, no pudimos visitarla por desconocerla…¡Pérdida lamentable y error mío tremendo!

Este día teníamos previsto encaminarnos hasta la joya museística berlinesa: el Pergamonmuseum. Qué decir de este museo que no se haya dicho ya. Revivir Mesopotamia, Grecia, Roma o el imperio musulmán es una gozada que no se puede perder ningún viajero a Berlín.  La originalidad de este museo, inaugurado en 1930, reside principalmente en su propio concepto: el edificio no fue construido para albergar obras de arte, sino que primero se trajeron las obras de arte, y después, a su alrededor, se construyó el edificio.

Las principales atracciones de la Colección de antigüedades clásicas son el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo, que se encuentra en restauración y no se puede visitar desde hace varios años, la puerta del mercado romano de Mileto, una espectacular edificación que reproduce la vida en ese mercado, y la Fachada de Mushatta. Por su parte, el Museo del Antiguo Oriente Próximo tiene como centro la Puerta de Istar de Babilonia, la vía procesional, un modelo de la torre de Babel y una copia del código de Hammurabi (ya vimos el original del Louvre).

Por la tarde tocaba turno de visita al Bode-Museum. Después de dar alguna vuelta que otra buscando la entrada, penetramos en esta férrea edificación. Se trata de una institución dedicada a la exhibición de esculturas, arte de la era bizantina y monedas antiguas. Vimos esculturas del Renacimiento italiano y del estilo gótico alemán y monedas que datan de hace miles de años.

El museo se completó en 1904, pero los interiores y la ornamentada fachada pasaron por una amplia remodelación a principios de la década del 2000. La característica cúpula del edificio y la fachada de piedra están orientadas al río Spree por un lado y a un canal por el otro. Con su ubicación en el extremo de la Isla de los Museos, el museo parece un castillo rodeado por un foso. Hessel, una vez más, cuenta: …No tengo nada que decir sobre el museo Emperador Federico, al que se le llama museo Wilhelm von Bohde, nombre por el que es conocido en todo el mundo —en lugar de relacionarse con ese señor tan enemigo del arte, cuya deplorable estatua ecuestre está desgraciadamente a la entrada de esta cámara de tesoros—. Y no tengo nada que decir sobre este universo de pinturas y obras de arte; no he escrito nada aquí, pues, aunque contribuye sin duda a la más alta fama de Berlín, no tiene nada que ver con nuestra ciudad. Se está aquí más lejos de ella que en las salas de las esculturas griegas, cuyo modelo hizo tender al clasicismo prusiano hacia la nostalgia: sobriamente insulso, contenido, enfrentado al lujo y sincero.

 

…Y más allá de la Puerta de Brandembuego el impresionante Tiergerten. El pulmón verde de la ciudad y lugar de recreo de los berlineses, había sido un coto de caza de la aristocracia prusiana. Walter Benjamin pasó gran parte de su infancia jugando por aquí,,,  En el centro de Tiergarten está la columna de la Victoria (en alemán se conoce como Siegessäule) y está ubicada en la Plaza de la Estrella. Se trata de una columna monumental construida con trozos de cañones, y sobre ella la diosa de la Victoria agita su corona de laurel en dirección a París. La obra conmemora las victorias en las guerras de unificación de Alemania entre 1864 y 1871. Anteriormente, se encontraba ante el edificio del Reichstag, pero fue trasladada a la Plaza de la Estrella durante la Alemania nazi. Tras la Batalla de Berlín en 1945, Francia quiso derribarla pero lo impidió la negativa anglonorteamericana. Pese a todo, los franceses se llevaron los relieves decorativos que manifestaban su derrota.

Según Walter Benjamin la columna debió de derribarse tras la derrota de 1918: “Con el último día de Sedán la habrían debido de derribar. Pero, cuando yo era pequeño, no era posible imaginarse un año sin celebrar su día de Sedán.”

Tiergarten, circa 1900.

Isherwood señala que: …el verdadero corazón de Berlín está en un bosquecillo negro y húmedo —el Tiergarten—. En estos meses del año el frío expulsa de sus diminutos y desamparados pueblos a los mozos campesinos y los empuja hacia la ciudad, en busca de comida y trabajo. Y la ciudad, que invitadoramente centellea al fondo de la noche, sobre la llanura, es fría y cruel y está muerta. Su llamada es una ilusión, un espejismo en el desierto invernizo. No acoge a estos mozos. No tiene nada que darles. El frío les hace huir de sus calles y refugiarse en el bosquecillo, que es su corazón cruel. Allí se acurrucan sobre los bancos, a helarse y morir de hambre, mientras sueñan con la lumbre lejana de su casa en el pueblo.  Tiergarten supone un enorme espacio verde destinado al ocio dentro de la capital alemana, tanto para los propios berlineses como para los turistas. A partir del año 2001 pasó a conformar uno de los doce distritos de Berlín.

Un metro hacia el Zoo y a recorrer Kurfürstendamm, o «Kudamm», que es una de las zonas de paseo y compras de Berlín. Con 3,5 km de largo va desde la plaza Breitscheidplatz, con la Iglesia Memorial (Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche) en Charlottenburg hasta la Rathenauplatz en Grunewald, donde comienza el barrio residencial de lujo del que fuera el Berlín Occidental. La iglesia Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche es una iglesia luterana que se ha convertido en un memorial de la Segunda Guerra Mundial. La Iglesia del Recuerdo quedó destruida casi en su totalidad durante los bombardeos, y más tarde, se decidió hacer un memorial uniendo las ruinas a una reconstrucción más moderna. Frío intenso y a recogerse.

Ya en el hotel caemos rendidos de sueño y cansancio pero…

[[ Berlín, 1935, Tercer Reich:    La plaza de Savignyplatz luce sus tonos amarillentos y avejentados y en casa de fräulein Mayr se oye, por boca de Isherwood, que hubo un gran alboroto en la Leipzigerstrasse. Unas escuadras de camorristas nazis salieron a manifestarse contra los judíos. Maltrataron a algunos transeúntes de nariz larga y cabello oscuro y destrozaron los escaparates de todas las tiendas judías. En sí, el incidente no fue muy notable. No se produjeron muertes, apenas algún disparo y no se practicaron más de dos docenas de detenciones. Lo recuerdo únicamente porque fue mi primer contacto con la vida política de Berlín.

Fräulein Mayr estaba encantada, naturalmente.

—¡Que aprendan! —exclamaba—. La ciudad está infestada de judíos. Levantas una piedra y salen un par de ellos arrastrándose. Acabarán envenenando hasta el agua que bebemos. Nos ahogan, nos roban, nos chupan la sangre. Fíjese en todos los grandes almacenes: Wertheim, K. D. W., Landauer. ¿De quién son? ¡Sucios judíos ladrones!…]].

(https://www.youtube.com/watch?v=O1ul10KsKvU )

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