Ser un turista responsable es (todo) esto

Este verano se publicaba en El Viajero de El País un tema sobre lo que es ser un turista responsable. Podéis leerlo aquí. Pero en este blog tendréis la oportunidad de leer una versión algo más amplia, por si os interesa.

¡Disfrutad y viajad respetando todo esto!

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Decálogo del turista responsable

El buen viajero es el que observa y respeta el mundo que le rodea. Estos 10 puntos te dan las claves para hacer las maletas.

La Organización Mundial del Turismo de la ONU bautizó 2017 como el año del Turismo Sostenible para el Desarrollo. La etiqueta llama a los gobiernos y las organizaciones regionales e internacionales a alinearse para que el turismo además de rentable (en España aporta al PIB un 3,3%, frente al 2,4% de la media de la economía española) sea responsable. Naciones Unidas da de plazo hasta 2030 para llevar a cabo políticas que contemplen un crecimiento económico sostenible, la inclusión social, el empleo y la pobreza, el uso eficiente de los recursos, la protección ambiental y la lucha contra el cambio climático, el respeto a los valores culturales, la diversidad y el patrimonio, amén de la comprensión mutua, la paz y la seguridad.

Un sustantivo tan inconcreto como responsabilidad, exige una definición coherente que sirva no solo para guiar a los turistas sino para evitar que se cuelen iniciativas que responden más a estrategias de lavado de cara (como pasó con el ecoturismo) de empresas y organizaciones. “Las certificaciones sirven al turista responsable como orientación pero lo más importante es comprobar el compromiso de destinos y empresas a través de evidencias”, explica José María de Juan Alonso, portavoz del Centro Español de Turismo Responsable (CETR). “Independientemente de cómo quieras llamar al proceso de cambio: sostenible, responsable, ecológico, alternativo, consciente, la conclusión es que todas las partes asuman su responsabilidad. Incluidos nosotros como turistas”.

DECÁLOGO DEL TURISTA RESPONSABLE

  1. Infórmate sobre tu destino antes de ir. Localiza toda la información que puedas sobre los sitios que vas a visitar: su cultura, su historia, su gastronomía, su economía; sus espacios naturales protegidos, la religión que practican y cuánto pesa en su idiosincrasia. Es buena idea también llevar anotadas algunas palabras básicas en su idioma como ‘gracias’, ‘por favor’ y ‘me gusta’.

  2. Entiende la maleta como el primer ejercicio de economía circular que debería acompañarte todo el viaje. Intenta llevar un equipaje ligero, con el menor número de envases posible (por ejemplo, jabón en pastilla en vez de en bote), de forma que no generes apenas residuos en tu destino.

  3. Antes de adquirir los billetes y reservar tu alojamiento, intenta valorar qué huella dejará el transporte que utilices (tiene menor impacto un autobús que un coche particular de alquiler, especialmente si viajas solo o en pareja) e intenta que tu alojamiento tenga un compromiso responsable tanto con el medio ambiente como con la comunidad local. Muchos hoteles inciden en reutilizar toallas para ahorrar agua, ten en cuenta además otros aspectos como el compromiso energético, la huella de carbono y el consumo de producto local.

  4. Adáptate a la cultura local e intenta dejar los prejuicios de lado. Respeta sus usos y costumbres, las normas del lugar y sus creencias, sin imponer tu cultura. En sitios con índices de pobreza elevados, intenta no hacer ostentación de tu ropa y pertenencias.

  5. Apoya su economía local, empezando la gastronomía, desde los restaurantes a los cafés que visites. Si compras recuerdos para llevar de vuelta intenta asegurarte de que están fabricados ahí, que sean artesanos, e intenta enterarte de su trazabilidad. Es interesante conocer la ‘política’ de regateo en los mercadillos y comercios.

  6. No dejes marcas que supongan daño a los espacios naturales: no te salgas del sendero ni desoigas las indicaciones de un guía local. No dañes el patrimonio arqueológico ni te lleves recuerdos que pertenezcan a estos entornos. No compres productos hechos con plantas o animales en peligro de extinción.

  7. Reduce el número de residuos que produces: intenta huir de la comida rápida que genera envases y cubiertos de plástico, compra productos frescos sin embalajes. No consumas botellas de agua de un solo uso. Ve siempre con una bolsa en la que puedas echar la basura que produces y recicla. En tu habitación, apaga las luces y el aire al salir y no dejes los grifos abiertos mucho tiempo.

  8. Toma y comparte fotos de forma responsable, consciente de la cantidad de gente que ve a través de ti. La gente es parte del paisaje, pero pídeles permiso antes de fotografiarles. Una vez acabes tu viaje, intenta mantén relaciones con la gente que has conocido, difunde las imágenes e historias sobre tu experiencia como forma de homenajearles y de atraer más visitantes responsables.

  9. Ningún pueblo es proclive a la prostitución, pero en algunos se practica además la prostitución infantil, que es un delito. Ante cualquier sospecha, denuncia a las autoridades.

  10. Infórmate sobre la normativa en lo que respecta a animales del destino. Déjales vivir en su hábitat e intenta no cogerles para tomarte fotos con ellos. Denuncia el maltrato en sitios donde estén en cautividad o al servicio de los turistas en malas condiciones. Permanece atento a cualquier indicio de tráfico de animales exóticos o salvajes y denúncialo a las autoridades locales.

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