Del T.S., de la Tuna y de mis años de Facultad

Allá por finales de los 80’, comenzaba yo mi andadura en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna, con muchos sueños e ilusiones, más nervios que sueños e ilusiones, por decir verdad.

Todo era desconocido, todo era nuevo, a pesar de mi edad de estudiante universitario, a punto de cumplir los 30 años, todo era incertidumbre para mí, y para mi esposa, y para mis hijos (de 2 y 8 a.).

De siempre me ha gustado la música, de siempre he sentido atracción por los diferentes estilos de música, sin embargo nunca aprendí a tocar un instrumento, ya sea por falta de tiempo o, ya sea por falta de tiempo, nunca aprendí a tocar un instrumento. Mentira!, sí que aprendí a tocar uno, la flauta en la Banda del Colegio San Marcos de Arica.

Comenzaba en mis clases de Derecho, como todos los días, por mis apellidos me toco el grupo del turno de mañana, así que salía cada mañana temprano desde el Puerto de la Cruz y llegaba puntual al inicio de las clases, como no recordar esas mañanas frías de La Laguna, y los fríos pasillos y salas de clases de la Facultad de Derecho.

En frente de la Facultad aún se estaba construyendo el que ahora es el edificio que alberga la Facultad de Económicas. En esos años, los estudiantes de económicas y de derecho compartíamos edificio.

Entre mis primeros recuerdos de estudiante de Derecho, está el que los Magistrados del Tribunal Supremo eran una especie de Dioses del Olimpo, infalibles per se, e imbuidos de sabiduría y sapiens, iurisdictio, cognitio y iudicatio más que cualquiera en este planeta llamado mundo jurídico. Lo que decían o dictaban los magistrados del Tribunal Supremo era sancta santorum. Donde quedaron esos tiempos en que el Delito de desacato penaba a quienes se pronunciaban en contra de la judicatura. Donde quedaron esos tiempos en donde los Jueces del T.S. gozaban de inmaculado prestigio. Ahora son el hazmerreír de todo el “mundo mundial”. Ya pasará.

Un día, de mañana temprano, en mitad de clase de Derecho Político, entró un grupo de jóvenes estudiantes, en aquellas épocas, vestidos con trajes pintorescos y de corte antiguo, del siglo de oro español, tocando y cantando, y otros tocando la pandereta y bailando la bandera. Era, como no, la Tuna de Derecho de la Universidad de La Laguna y su clásico “rompe clases”, dirigidos por Javi Correa “El Cherne”. Después de acabado el pase musical, Javi se dirigió a la clase e invitó a todos a participar de la Tuna, a ir a los ensayos que se hacían, creo recordar, dos veces por semana y por las tarde. Decir que fui a uno o dos ensayos, y por mis siempre, faltas de tiempo, no fui nunca más. Hasta ahí llegó mi experiencia con la Tuna.

Lo de novato con la Tuna de Económicas, XXX Certamen Nacional de Tunas de Económicas de Sevilla 2016, no cuenta, fue una experiencia, inolvidable, hay que decirlo, pero que entra en el campo de lo anecdótico, que a ciertas edades, la que este escribano tiene, son sólo eso, placeres que te brinda la vida.

Y sin olvidarme del hecho de haber sido  honrado con la Beca de la Tuna de la Facultad de Derecho de la Universidad Inca Garcilaso de Vega de Lima, en su visita a esta Ilustre Ciudad de Los Adelantados, allá por abril de 2017.

En fin, mi concepto del T.S. ha cambiado, como lo ha hecho en más del 90% de los españoles, creo, o quiero creer, mi buen querer por la Tuna permanece inalterable, y mis recuerdos de la Facultad, seguirán estando ahí, y te los contaré cuando los quieras oír.

Y como dijo Einstein!, al final siempre nos quedará el Derecho Romano.

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