Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá: Historia de Estados Unidos

Este viaje era mi tercera vez en suelo estadounidense, sin embargo, en las anteriores ocasiones si bien sí que me informé sobre los lugares que iba a visitar, por contra, no me interesé por la historia del país. Esta vez sin embargo, quise ir más allá y como suele ocurrirme, he entendido muchas cosas del presente. Así que, antes de entrar de lleno en nuestra visita a Chicago, vamos a repasar unos datos sobre Estados Unidos.

Bandera de EEUU

Después de Rusia y Canadá, es el tercer país más grande del mundo (aunque hay veces que se le considera el cuarto, dependiendo de cómo se tengan en cuenta los territorios en disputa entre China y la India), el quinto en mayor área contigua y tercero en población. Es una nación multicultural, en la que residen una amplia variedad de grupos étnicos, tradiciones y valores. Aparte de las ahora pequeñas poblaciones de nativos americanos y hawaianos, la mayoría de los estadounidenses llegaron de otros lugares del globo. Empecemos por el principio.

Para cuando Colón quiso “descubrir” América, en aquel continente ya llevaban siglos viviendo diferentes grupos de indígenas. Parece que durante una glaciación en la Edad de Hielo hubo un puente firme que unía Asia con América del Norte facilitando la llegada de los primeros pobladores, quienes con el tiempo se irían desplazando a lo largo del continente. Hoy tan solo quedan unas pocos de aquellas tribus indias originales y están concentradas en reservas, como ya vimos en la Costa Oeste en nuestro anterior viaje a Estados Unidos.

Los primeros europeos en llegar serían los vikingos, cómo no, allá por el siglo X. Sin embargo, se quedarían en la costa oriental de lo que hoy es Canadá. Además, no crearon colonias permanentes, por lo que la historia parece olvidarlos y considerar primeros a los que llegaron a partir del siglo XV.

Los españoles se asentaron en Florida y el suroeste, y con los años acabarían fundando algunas de las primeras colonias (San Agustín en Florida en 1565, Santa Fe en Nuevo México en 1609 y San Diego en California en 1769). Sin embargo, España se centraría más en Centro y Suramérica que en el norte del territorio. Quienes sí exploraron el norte fueron británicos, franceses y holandeses. El primero en llegar fue John Cabot, francés, en 1497 y más tarde John Smith, en 1607, quien fundaría el primer asentamiento británico permanente: Jamestown.

Además de diferente punto de mira en cuanto a territorio, también había distinta motivación. Mientras que los españoles colonizaban en busca de riqueza y con afán de cristianizar, los británicos buscaban comenzar una nueva vida tras huir de la Inglaterra de Enrique VIII. Poco a poco los ingleses se fueron multiplicando y nacieron las 13 primeras colonias distribuidas en tres regiones. La mayoría de los primeros asentamientos se establecieron en la Costa Atlántica y próximas a los ríos.

Por un lado estaba la región de Nueva Inglaterra, al noroeste, en la que se incluían Massachusetts, Connecticut y Rhode Island. Abundaban los árboles, por lo que la economía se basaba en la madera. También en la pesca y la construcción naval, así como en el comercio.

La segunda región, conocida también como Colonias Centrales, se componía de Nueva York, Nueva Jersey, Pennsylvania, Delaware y Maryland. En esta zona se centraron en la industria y la agricultura.

Por último, estaba la tercera región o Colonias del Sur formada por Virginia, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur. En ella se especializaron en la agricultura. Pronto se dedicaron a las plantaciones de algodón y tabaco.

Y mientras en el Nuevo Mundo se iban fundando nuevas ciudades e iba prosperando, en Gran Bretaña tuvo lugar la Revolución Gloriosa, por la que se limitaban los poderes al rey y se le otorgaba más autoridad a los ciudadanos. Los colonos tomaron nota de este nuevo rumbo y comenzaron a organizarse creando asambleas para así reclamar el derecho a actuar como parlamentos locales. Sin embargo, el gobierno británico no les tenía muy en cuenta y los colonos empezaron a plantearse la independencia. A esto se sumó que en la década de 1750, Gran Bretaña, tras haber derrotado a Francia en la Guerra de los Siete Años, necesitaba recuperarse monetariamente, y no se le ocurrió otra cosa que gravar a las colonias con nuevas tasas: por un lado la Proclamación Real de 1763, que limitaba la libertad de los colonos para instalarse en nuevas tierras; un año más tarde la Ley Monetaria (Currency Act) que les prohibía la impresión de dinero; en 1765 la Ley de Alojamiento (Quartering Act) que les obligaba a proporcionar alimento y refugio a los soldados reales, y la Ley del Timbre (Stamp Act) que establecía un impuesto sobre todos los documentos legales, licencias, periódicos y arrendamientos.

Como era de esperar, esto no sentó muy bien a los colonos, ya que vieron cómo se limitaba su vida. No veían justo tener que colaborar económicamente en un gobierno en el que no tenían representación política. Así pues, se organizaron para protestar y exigir su libertad y autogobierno. Hubo dos acontecimientos clave en la década de los 70 que fueron la chispa de la Guerra de Independencia:

Por un lado la Masacre de Boston en 1770. La noche del 5 de marzo un aprendiz de un fabricante de pelucas fue a reclamar un pago a los oficiales de aduanas y no le querían pagar. Varios colonos salieron en su apoyo y en medio del tumulto los británicos dispararon matando a cinco personas.

Masacre de Boston

Y por otro el Motín del té, también en Boston, en 1773. Gran Bretaña había impuesto el monopolio de la venta del té en las colonias. Los colonos, enfurecidos por tantos impuestos, tiraron todo el cargamento del té al mar.

Boston Tea Party Ships & Museum

Las tensiones iban en aumento, y en 1774 los delegados de las colonias se reunieron para establecer unas pautas. Aunque había discrepancias entre ellos pues unos querían algo más de libertad pero seguir perteneciendo a la Corona mientras que otros pedían la independencia directamente; finalmente llegaron a un acuerdo y le mandaron un escrito a Jorge III jurando lealtad pero demandando autogobierno. Esta petición no le hizo mucha gracia al monarca, quien los declaró en rebelión. Al final el 19 de abril del 75 estalló la guerra.

Los colonos se organizaron y formaron un ejército con George Washington (rico aristócrata, ex teniente y coronel del ejército británico) al frente. No obstante, no tenían mucho armamento con el que luchar, por lo que pidieron ayuda a Francia, quien, deseosa de vengarse de la Guerra de los Siete Años, decidió meter baza. También España colaboró aportando 7.000 hombres. Ante el río revuelto, ganancia de pescadores. Así debieron pensar España, Francia y Holanda que estuvieron en alerta a ver qué conseguían.

En junio del 76 se creó un comité para redactar la famosa Declaración de Independencia. Estuvo conformado por John Adams de Massachusetts, Benjamin Franklin de Pennsilvania, Thomas Jefferson de Virginia, Robert R. Livingston de Nueva York, y Roger Sherman de Connecticut. Tras varios debates y modificaciones, se ratificó el 4 de julio.

The Freedom Trail

Gran Bretaña comenzó victoriosa, mejor equipada y con más hombres. Sin embargo, en 1778 Francia se incorporó como aliada de las colonias reforzando por tierra a las tropas y reconociendo de paso a EEUU como país. Incluso un año más tarde España le declaró la guerra a Inglaterra pensando incluso en invadirla en colaboración con Francia aprovechando los momentos de debilidad en el continente americano. Finalmente en 1781 dio por terminada la guerra y fue formalizada por el Tratado de París el 3 de septiembre de 1783. Al finalizar la guerra, España se hizo con Florida, Francia con Senegal y Trinidad y Tobago y Holanda las colonias asiáticas.

Se había conseguido la independencia, pero había mucho por hacer, y es que aún no se había decidido si se formaba una nación, o cada colonia pasaría a ser un nuevo estado independiente. Seguía habiendo muchas diferencias de una punta a otra del territorio. En 1787 tuvo lugar el Congreso de Filadelfia, en el que se reunieron 55 representantes de las antiguas colonias para redactar una constitución que se inspiró en los principios de Igualdad y Libertad y que establecía un régimen republicano con Congreso y Senado. Además, se convocaron elecciones que ganaría George Washington, gran héroe de la guerra. Tras ocho años en la presidencia, en 1797 Washington fue sucedido por John Adams y este por Thomas Jefferson. Surgieron los partidos políticos, el Federalista y el Republicano. El primero, mayormente en el norte, incluía a gente involucrada en el comercio y las manufacturas y abogaba por un gobierno centralista. Por su parte, el segundo, tenía seguidores que residían en el sur y se dedicaban a la agricultura. Al contrario que los anteriores, pedían más autoridad para los estados.

A principios de siglo XIX, Estados Unidos compró Luisiana a Francia y Florida a España y fue expandiéndose hacia el Oeste en busca de nuevas tierras de bajo coste. Y a medida que iba creciendo, más patentes se iban haciendo las diferencias entre el norte y el sur del país. Y es que los promotores de esta expansión eran los campesinos y los propietarios de esclavos. La nueva nación se hinchaba hablando de libertad, de hecho en la Declaración de Independencia se habla de que “todos los hombres son creados iguales; son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad.”, sin embargo, en sus territorios se seguía permitiendo la esclavitud. Se abolió en los estados al norte de Pensilvania, sin embargo, el sur continuó produciendo algodón y tabaco gracias a la mano de obra esclava.

Además de estas discrepancias internas, el conflicto con Gran Bretaña no había terminado. Los isleños no querían que el gobierno de Napoleón comerciara con Estados Unidos, por lo que impuso un bloqueo. Además, apoyaron a los indios americanos en su lucha contra la expansión estadounidense. La tensión desembocó en que Estados Unidos declarara la guerra a Gran Bretaña en 1812, una guerra que duró dos años y que finalizó con el Tratado de Gante que establecía, entre otras cosas, que Gran Bretaña no establecería colonias al sur de la frontera canadiense.

En 1820 comenzaría otra nueva época de tensiones en Estados Unidos. Esta vez con México, que acababa de salir de la Guerra de Independencia con España. La contienda le había dejado en mala posición económica, por lo que dieron la bienvenida a los colonos estadounidenses que se establecieron en Texas, uno de ellos fue Moses Austin, un empresario de Misuri. El gobierno consiguió fondos vendiéndoles tierras y estos las explotaron con sus esclavos. Para cuando México quiso darse cuenta, había más colonos anglosajones que mexicanos y al finalizar la guerra una década después, Texas se había convertido en una república independiente. Stephen Austin, hijo de Moses, sería reconocido como el padre de la nueva nación. Aunque pronto Texas buscaría anexionarse a Estados Unidos.

La Guerra Mexicano-Americana se desarrolló entre 1846 y 1848 y concluyó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo. Muchos demócratas querían anexionarse todo México, pero los sureños se oponían porque querían mantener Estados Unidos como un país blanco. Así pues, solo se incorporaron Alta California y Nuevo México, que suena a poco, pero es lo que hoy en día serían Arizona, California, Nevada, Nuevo México, Utah, partes de Oregón, Colorado y Wyoming.

Un año más tarde se descubrió oro en California y en cuestión de meses aumentó su población. En todo el país entre 1812 y 1852 se había triplicado, eso sí, los indios americanos fueron masacrados y expulsados de sus tierras. El país seguía en expansión, y el ferrocarril, las carreteras y canales favorecieron la Revolución Industrial. Nueva Inglaterra se centró en las fábricas de textiles y Pensilvania en las fundiciones de hierro. Poco a poco la industria creció y para la década de 1850 ya había fábricas que producían artículos de hule, máquinas de coser, zapatos, ropa, equipos agrícolas, pistolas, relojes, etc. Pero en la década de los 50 también había otras circunstancias. La esclavitud se había vuelto un tema candente. Mientras que los norteños estaban moralmente en contra (aunque toleraban que sí se ejerciera en el sur), por su parte, en el sur, consideraban que cada territorio debería decidir si estaba a favor o no. En 1858, cuando el senador Douglas buscó la reelección, se encontró enfrente con Abraham Lincoln y el nuevo partido, el Republicano, que estaba en contra de la esclavitud. Este consideraba que no era un tema local, sino que había que trasladarlo al ámbito nacional. En un principio aceptaba que el sur mantuviera sus esclavos, pero para nada era aceptable en los nuevos territorios. Esperaba que cada vez fuera a menos por influencia del resto del país.

Sin embargo, esta división llevó a la Guerra Civil. Había dos países diferenciados. El norte era democrático y religioso. Además, centraba su economía en la industria, el comercio, la agricultura y la ganadería. Por su parte, el sur era anglicano y basaba su economía en cultivos de algodón, tabaco y caña de azúcar. Con esclavos, claro. Cuando en 1860 Lincoln llega a la presidencia, proclama que “este gobierno no puede subsistir permanentemente siendo mitad esclavo y mitad libre” y sigue con su intención abolicionista. Así, un año más tarde, los Estados de Sur proclaman su intención de independizarse.

Comienza así la Guerra de Secesión con dos bandos diferenciados: el norte (los famosos yankis) vs el sur. Empiezan ganando batallas los esclavistas, sin embargo, pronto la balanza se inclina del otro lado cuando el norte impone un bloqueo a los puertos sureños. De esta forma, sin poder comerciar, la economía cae drásticamente. A esto se le suma que la industrialización requiere cada vez más mano de obra, por lo que los nuevos trabajadores que llegan al país lo hacen al norte y acaban uniéndose a la causa abolicionista. Finalmente en 1865 el sur se rinde y como resultado se restauró la Unión, el sur quedó empobrecido y la esclavitud abolida. En el mismo año Lincoln es reelegido, aunque su presidencia finalizó cuando lo asesinó un esclavista.

Y aunque tras la guerra los derechos legales y de voto se extendieron a los ex-esclavos, en la década de los 70, con la llegada de los demócratas al poder, volvieron las leyes que intentaban mantener la supremacía blanca. Así pues, en realidad, la cosa no había cambiado mucho y los negros no podían votar ni ser elegidos como representantes, no podían compartir con blancos los lugares públicos, ni comer con ellos, así como no desafiar la palabra de un blanco o demostrar más inteligencia. Aún tendría que pasar un siglo para que se avanzara algo. Y aún así, Estados Unidos sigue teniendo un problema de racismo, incluso a pesar de haber tenido un presidente negro.

Esta segunda mitad de siglo fue una época de boom económico y de inventos. En la década de los 40 Samuel Morse inventó el telégrafo eléctrico creando el alfabeto que lleva su nombre. Habría también que mencionar a Edwin L. Drake que descubrió el primer pozo de petróleo del mundo; a Edison, que inventó la bombilla, el telégrafo, el fonógrafo, y las pilas alcalinas; a Alexander Graham Bell que en 1876 patentó el teléfono; a Levis Strauss que en que en 1873 inventó los vaqueros; a Henry Ford, quien en 1896 construyó el primer automóvil y a los hermanos Wright, pioneros de la aviación, que inventaron el primer aeroplano dotado de motor de explosión que haya volado de verdad. Para toda esta industria hacía falta mano de obra, y las circunstancias europeas hicieron que Estados Unidos acogiera entre 1870 y 1910 más de 20 millones de inmigrantes, sobre todo italianos, irlandeses, alemanes y polacos.

Prudential Center Skywalk Observatory

A finales de siglo comenzó su andadura imperialista anexionándose Hawai en 1898 y ganándole a España los territorios de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Además, a Rusia le compró Alaska. En la actualidad Estados Unidos, además de su territorio en el centro de América del Norte, posee cinco grandes territorios de ultramar: Puerto Rico y las Islas Vírgenes en el Caribe y Samoa Americana, Guam y las Islas Marianas del Norte en el Pacífico. Los nacidos en dichos territorios (excepto para Samoa Americana) poseen la ciudadanía estadounidense. Por otra parte, los ciudadanos estadounidenses que residen en estos territorios tienen muchos de los derechos y responsabilidades de los ciudadanos que residen en el resto de estados; sin embargo, suelen estar exentos del pago de impuestos federales, no pueden votar en las elecciones presidenciales y solo tienen representación en calidad de observadores en el Congreso.

A principios del XX Estados Unidos se había convertido en la principal potencia industrial del mundo. Durante las dos primeras décadas de siglo se avanzó en reformas sociales y políticas. Una de estas reformas fue la 19ª enmienda a la Constitución que garantizó el sufragio femenino.

Estados Unidos tomó parte de la I Guerra Mundial, declarándole la guerra a Alemania en 1917 después de que se filtrara el telegrama Zimmermann, en el que los germanos incitaban a México a entrar a formar parte de la guerra atacando a EEUU. Al término de esta, se retiró de los asuntos europeos.

En los años 20 llegó la famosa ley seca, por la cual quedaba prohibida la producción, transporte y comercialización de bebidas alcohólicas. Había una gran presión por parte de grupos religiosos que pedían la prohibición de todo lo amoral, y por otra parte, la violencia se había incrementado. Sin embargo, lo que desembocó en esta enmienda fue el conocido como “Incidente de la Hull House”. En 1913 un italiano residente en Chicago volvió a casa borracho y ante la negativa de su mujer de mantener relaciones sexuales con él, le pegó una paliza. Esta estaba embarazada y el niño nació con malformaciones, por lo que fue entregado a la Hull House. Este acontecimiento hizo mucho ruido entre los puritanos, quienes vinculaban la decadencia moral con el alcohol. Sin embargo, como ocurre con todas las prohibiciones, la nueva ley no acabó con el problema. Por el contrario, aparecieron mafias que se lucraron con ella y los speak-easy, unos locales clandestinos donde se podía beber. Eso sí, para entrar había que conocer la palabra clave. Fue la época de los gangsters y del famoso Al Capone.

En 1933, tras ver que no se estaba consiguiendo nada, se proclamó una nueva ley, la Blain Act, por la que se establecía que se podía vender aquellas bebidas alcohólicas consideradas como ligeras. Las bandas criminales perdieron el monopolio y el gobierno recaudó grandes cifras mediante los impuestos. Además, se crearon nuevos puestos de trabajo.

Pero antes, pasó el fatídico año 1929. El 24 de octubre pasó a la historia como “Jueves Negro” cuando la Bolsa de Wall Street se derrumbó. El país entró en bancarrota y marcó el inicio de la Gran Depresión. Para 1932 miles de bancos y más de 100.000 empresas habían quebrado. La producción industrial se redujo a la mitad, el ingreso agrícola decayó en más del 50%, los salarios bajaron un 60%, la inversión nueva se redujo un 90%, y uno de cada cuatro trabajadores estaba desempleado.

En 1933 ganó las elecciones el demócrata, Franklin D. Roosevelt quien implementó el New Deal, un plan de recuperación económica basado en el aumento de las inversiones estatales y en el fortalecimiento del control federal. Consistía, básicamente, en ayudas estatales a los bancos, devaluación del dolar, reducción de la jornada laboral y subida del salario, impulso de la producción industrial, inversión en la creación de grandes obras públicas, incentivos a la agricultura y reformas en el sistema bancario y financiero. Para final de la década, Estados Unidos había salido de la crisis.

Con la llegada de los años 40, el país volvería a entrar en conflicto internacional al incorporarse a la II Guerra Mundial en 1941 tras el ataque japonés a Pearl Harbour. En apenas 10 minutos los japoneses dejaron más de 5.000 hombres muertos o heridos y acabaron con más de 200 aviones y 90 barcos. En los años siguientes Estados Unidos fue tomando varias islas en el Pacífico sitiando a Japón. Aunque la guerra acabó el 25 de abril del 45, el 6 de agosto del mismo año, la potencia americana lanzó la bomba atómica contra Hiroshima y el 9 contra Nagasaki. El 14 de agosto Japón se rindió.

Tras la finalización de la guerra, Estados Unidos y la URSS emergieron como dos superpotencias, una en cada bando. Por un lado, en Estados Unidos llega la época del sueño americano, de las oportunidades, del bienestar económico, del desarrollo industrial, de los electrodomésticos… en definitiva, del capitalismo. Y al otro lado, en la URSS, un sistema totalmente diferente: el comunismo. Cada una de las dos potencias intentaba demostrar su poderío, serían los años de la Guerra Fría. En ese período se enfrentaron en la carrera armamentística y espacial. Por ejemplo, en 1957 la URSS lanza el Sputnik, el primer satélite, y Estados Unidos responde fundando en 1958 la NASA.

El ataque al comunismo es continuo. Hay una campaña de desprestigio para que este no se propague. Así, Estados Unidos se incorpora a las guerras de Corea y Vietnam. Esta última tuvo una gran importancia histórica, ya que fue la primera televisada en directo. Vietnam estaba dividida en dos desde que las colonias francesas de Asia habían reclamado su independencia. El sur era proamericano, mientras que el norte estaba apoyado por la URSS. El líder de la parte socialista quería unificar el país, y Estados Unidos, ante el miedo a otro país comunista, intervino en el conflicto. Por otro lado, cuando en 1959 Fidel Castro se alza como líder de la Revolución Cubana, Estados Unidos mueve ficha y pone a la CIA a trabajar para intentar debilitar este nuevo gobierno comunista tan cerca de su territorio. El plan consistía en organizar y dar apoyo a exiliados cubanos para que se alzasen contra Castro. Un año más tarde la URSS derriba el avión espía U-2 en espacio aéreo soviético, y las relaciones se tensan aún más.

En 1961 llega el joven J. F. Kennedy a la presidencia despertando pasiones. Y nada más jurar el cargo asumió la operación de Bahía de Cochinos, que fracasó pero que llevó a Castro a pedir ayuda militar a la URSS. Esta respondió instalando misiles balísticos en Cuba y Castro salió reforzado del ataque estadounidense.

Además, en Berlín había otro conflicto más con la URSS, este directo, ya que cuando tanques estadounidenses y soviéticos se enfrentaron en el Checkpoint Charlie, los segundos amenazaron con defenderse con armas atómicas.

Mientras que Eisenhower no había mandado muchas tropas a Vietnam, Keneddy sin embargo triplicó el número de soldados enviado al continente asiático. El 22 de noviembre de 1963 J.F. Kennedy fue asesinado y le sucedió Johnson, quien encrudeció la Guerra de Vietnam. Tras este llegaría el republicano Richard Nixon y con él una escalada militar en Vietnam. Aunque en el 73 se vería presionado para retirar las tropas.

El 20 de julio de 1969 el programa espacial de los Estados Unidos logra mandar un astronauta estadounidense a la luna y traerlo de vuelta sano y salvo a la Tierra. Además, la década de los 60 estaría marcada por movimientos que exigían derechos civiles. Por fin los afroamericanos consiguieron derogar las leyes racistas. La ciudadanía se echa a la calle a reclamar igualdad para los homosexuales, para las mujeres. Hay manifestaciones a favor de la legalización del aborto o de la igualdad salarial. También reclamando políticas medioambientales y en contra de la energía nuclear.

En 1975 Estados Unidos perdió la Guerra de Vietnam con enormes pérdidas, sobre todo humanas. Se estima que murieron más de 58.000 soldados norteamericanos. Y los que volvían, lo hacían marcados de por vida, con tremendos traumas psicológicos. La Guerra de Vietnam dejó cerca de 6 millones de víctimas, 600.000 toneladas de bombas, km y km de tierras contaminadas y secuelas que se pueden ver todavía hoy en día. Laos, el país más bombardeado del mundo, tiene zonas que son aún hoy campos de minas. Estados Unidos bombardeó territorios de Laos y Camboya para poder destruir túneles y refugios de los Viet Cong.

A Nixon le sucederían Gerald Ford, que seguiría con una política de distensión con la URSS, y Jimmy Carter, con el que subiría la inflación y el desempleo. En la década de los 80 llegaría el actor Reagan, y con él una nueva época de crecimiento y recuperación económica. Los 80 también sería la década de la revolución tecnológica. Reagan tendría reuniones con Mijail Gorbachov y en 1987 firmarían un primer acuerdo para la destrucción de armas nucleares de alcance medio. Las negociaciones con la URSS seguirían con la llegada de George Bush Sr en 1988 y concluirían con la caída del comunismo en 1991.

En los 90 tuvo lugar un nuevo conflicto cuando Irak invadió a Kuwait. Se condenó el ataque y se impusieron sanciones económicas. Además se estableció un embargo marítimo y el bloqueo aéreo. A Irak se le exigió abandonar Kuwait antes del 15 de enero, si no lo hacía, sería atacado. Como Irak no se retiró, una coalición militar de 26 países liderada por Estados Unidos movió ficha dando lugar a la Guerra del Golfo.

En 1992 llegó a la presidencia el demócrata Bill Clinton y sus años de recuperación económica favorecen su reelección en 1996. En el segundo gobierno Estados Unidos sufre varios atentados en sedes diplomáticas y vuelve a atacar a Irak.

El nuevo siglo tiene una nueva amenaza: el terrorismo. Tras el atentado del 11 Septiembre de 2001 contra las dos torres gemelas y el Pentágono, Bush enseguida prometió castigar a los responsables señalando a Osama Bin Laden como ideólogo y organizador. Paradójicamente había podido organizarse gracias a la CIA y otras agencias de EEUU que habían estado interviniendo en las décadas anteriores en Afganistán para derrotar al comunismo.

Con este nuevo objetivo en mente, Bush forma una coalición con el Reino Unido para atacar Afganistán con el propósito de derrocar el régimen talibán. En 2002 Irán, Irak y Corea del Norte, son señalados por el presidente como países que apoyan el terrorismo. Argumentando la existencia de armas de destrucción masiva, Estados Unidos invade Irak.

En mayo de 2004 Bush declara la victoria en Irak y en enero del 2005 la Casa Blanca anuncia la finalización de la búsqueda de las armas de destrucción masiva. Estados Unidos capturó a Saddam Husseim, que sería ejecutado el 30 de diciembre de 2006.

Las victorias en Afganistán e Irak fueron logradas gracias a la superioridad tecnológica y militar estadounidense. Sin embargo, salieron a la luz vídeos de torturas y violación de los derechos humanos que provocaron rechazo en la población hacia el ejército estadounidense. Así, en 2006 Bush perdió el control de la cámara de Representantes frente al partido Demócrata.

Y sería un presagio de 2008, cuando Obama ganó con su “Yes, we can”. Ese año comenzó también la crisis financiera. El republicano tenía como objetivo mejorar la política exterior con Europa y recuperar el diálogo con todos los gobiernos del mundo.

Y para sorpresa de muchos, el millonario Donald Trump ganó las últimas elecciones y no hay semana que no haya una noticia negativa sobre su gestión y su persona. Desde el muro con México o los aranceles hasta el botón nuclear, pasando por sus desprecios a la prensa, los orígenes de su fortuna o la defensa de miembros de su equipo acusados de violaciones.

Y tras este (yo esperaba que fuera más breve) repaso histórico de un país no tan antiguo, comenzamos nuestro viaje.

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