Entre la Tradición y el Espectáculo. Entre un Carnaval con Corazón y un Carnaval sin Imaginación.

Ser crítico de algo, es el asunto más terrible. Una suerte de vanidad y facilismo. Una irresponsabilidad con el trabajo o la obra de otro o de otros en la que sus hacedores se ponen de manera existencial en lo que producen. Sin embargo, es importante decir algunas cosas frente a la versión del Carnaval de Riosucio 2019 que acaba de terminar.

Lo gratificante:

  1. El Carnaval de Riosucio es una fiesta viva, que es aireada por la “china” de quienes la aman: su pueblo carnavalero, integrado por matachines, cuadrilleros, artesanos, barras, colaboradores, por quienes aman este carnaval en tanto es tradición y no espectáculo. Allí radica el corazón de este carnaval. Todos ponen, todos hacen para que el fuego de esta fiesta se mantenga vivo. Todos a su vez se convierten en embajadores y enseñan a otros las distintas urdimbres que tejen esta fiesta. Mientras esto se mantenga podrá haber ediciones malas del carnaval, pero nunca, nunca ediciones sin corazón.
  2. En la versión 2017 me vine un poco preocupado por la baja participación de Cuadrillas Infantiles, alrededor de 4. Esta preocupación implicaba que quienes se convierten en semilleros, salvaguardas del carnaval estaban siendo poco estimulados por padres, educadores, instituciones para su participación. Este trabajo es muy duro, porque implica la disposición de los niños para estar sometidos durante dos años a ensayos, pruebas de vestuarios y luego el día de la presentación a una larga caminata de desfile y alrededor de 10 presentaciones. Sin embargo, en este trabajo se van tejiendo Cuadrilleros, hacedores del Carnaval que más adelante asumirán muy posiblemente papeles diversos en la composición de letras, músicos, diseñadores de vestuarios, maquilladores o Cuadrilleros Adultos. Esta versión 2019 logró contar con ocho Cuadrillas Infantiles, asunto que permite intuir una dinámica interesante para llegar a este número. Aquí el Carnaval, la Corporación debe siempre hacer esfuerzos de formación y acompañamiento. Bien por eso.
  3. En términos de la oferta de espectáculo/tradición considero que las Chirimías, los artistas locales, La Tusa, Los Visconti, Los Terrícolas de Venezuela, Maelo Ruíz, Nelson y sus estrellas, Orquesta Yare y Caña Flecha estuvieron bien. Esta oferta es problemática porque debe combinar el espectáculo y la tradición, creo que allí hubo una buena negociación, hubo variedad. Es un asunto álgido de producción del Carnaval en el que siempre habrá muchos puntos de vistas en acuerdo y en desacuerdo.
  4. Las Cuadrillas de Adultos “de ingenio fecundo”, estuvieron como siempre a la altura de esta magna fiesta. Allí todo el corazón, toda la imaginación, toda la creatividad, todo el derroche de talentos. Este día engalanado por las Cuadrillas permite que la fiesta llegue a su punto más alto de esplendor. Fueron las Cuadrillas, y en particular una, Embrujo y Conjuro que, en el año 2009, me hizo poner mis ojos y mi corazón en este Carnaval. Fue una Cuadrilla la que me hizo sentir que allí en ese Carnaval, en estos procesos de diseño y creación de la fiesta yo podía encontrar un proyecto. Fue esa Cuadrilla la que a mí en el año 2015 me hizo Cuadrillero. Las Cuadrillas de Adultos son un lugar en el que la tradición se mantiene salvaguardada. Gracias por su esplendor y por el trabajo de casi dos años para un momento tan intenso y efímero como es el domingo de Cuadrillas. En este trabajo se pone el alma, el corazón, la piel, un intenso trabajo tanto manual, intelectual como económico.
  5. El Carnaval de Riosucio es un Carnaval de la palabra, de los abrazos y de los afectos. Es el espacio para encontrarse con la gente que uno ama y en mi caso que no soy de Riosucio con la gente que he aprendido a amar carnaval tras carnaval. Allí he aprendido de la fraternidad y la hospitalidad, de la poética del estar juntos.
  6. Tuve la oportunidad de encontrarme con personas que sin ser de Riosucio han asumido la Tradición del Carnaval de manera disciplinada, llevan ya en sus corazones dos, tres o cuatro versiones del Carnaval y han ido estudiando juiciosamente sus momentos, sus colores, sus texturas, su gramática y sus metáforas. Tienen la habilidad de combinar la programación tradicional del Carnaval con la del espectáculo, dándole prioridad a la primera. Poco a poco van ingresando a este universo que tiene unos guiños particulares. Hace tres Carnavales yo ingresé a reconocer las Corralejas como un espacio de encuentro y de compresión de lo que es el Carnaval de Riosucio y también de las prácticas culturales de los habitantes de Riosucio. La Corraleja me parece un lugar complejo para el análisis, además de ser una fuente principal de financiamiento del Carnaval. Allí en las Corralejas se me han quedado muchas carcajadas y abrazos. También muchas preguntas.
  7. El Carnaval de Riosucio, es un escenario altamente diverso, que durante estos días de fiesta se densifica, en el espacio tan pequeño, aprendemos a convivir muchos. En Riosucio caben todos, aunque esto moleste. Sin embargo, es importante la discusión de cómo va la tradición, cómo va el espectáculo y cómo van las otras formas de la fiesta que emergen a partir del reconocimiento del Carnaval como escenario de convergencia de muchas formas de ser y de sentir. Después de esta densificación del espacio, cuando el pueblo queda sin turistas y sin los riosuceños que viven en otras partes, entonces llega el vacío, la soledad que es física y metafórica.
  8. Mi admiración para el Abanderado, siempre allí, en silencio, pero con la responsabilidad de avivar y abrir paso a la fiesta, a los desfiles, a las corralejas, a los actos protocolarios. Mi admiración para este hombre que porta con orgullo la bandera del carnaval y que aceptó la herencia de su abuelo. Y que lo hace con amor y alegría. Es el primero que debe estar en cada uno de los actos. Y siempre está en todos. Sin reemplazo, sin relevo. Es un hacedor inagotable. Gracias.

Lo poco gratificante:

  1. Desde la Instalación de la República del Carnaval en el mes de julio, me preocupó el alto deseo de reconocimiento del alcalde del pueblo, tomándose en muchas ocasiones los micrófonos de las tarimas. Cuando la República del Carnaval se instala, la voz oficial debe callarse públicamente. Pero esto nunca pasó. El alcalde cada que se le daba la gana iba y tomaba los micrófonos. Asunto irrespetuoso con la tradición. La voz oficial se calla durante el periodo de carnaval para que las otras voces puedan decir, satirizar, cantar e impugnar el orden de las cosas. La voz le pertenece durante el tiempo de fiesta a la República del Carnaval, en la que el alcalde oficial no tiene voz pública ni en las tarimas. Faltó imaginación, faltó fuerza para que esto no ocurriera. Me pareció irrespetuoso con el Carnaval y con quienes hemos ido entendiendo esta fiesta en su ritualidad y misticismo. Frente a esta situación el Carnaval queda parado como una feria de pueblo más en la que el alcalde de turno puede pararse a decir lo que se les da la gana. Usar la tarima como vitrina política. No, no, no. Así no. Respeten.

 

  1. Las Alboradas en mi concepto fueron un fracaso. Hubo poca inversión en imaginación y se le dejó casi como un ejercicio organizativo espontáneo a los borrachos. En las Alboradas tradicionalmente hemos convivido quienes saludamos un nuevo día de Carnaval y al son de Chirimías cantamos, bailamos y quienes ven en la Alborada un acto de catarsis y desenfreno. Nunca vi a alguien organizando, modelando, negociando estos aspectos. Iniciaban de manera fría, sin corazón. Y en el camino se cortaba el desfile, se dispersaban, nunca se sabía donde terminaban. Fueron más Alboradas de Feria que Alboradas de Carnaval. No se si fue un acto planificado desestimular este espacio que para mí es tan bonito y amado. Esto me dolió enormemente. Me quedé en la Alborada de amanecer sábado, me quedé en la Alborada de amanecer lunes, me quedé en la Alborada de amanecer martes y en la de amanecer miércoles. Ninguna, ninguna la pude completar. Y siempre quedé con el mismo sinsabor. A mi me quedaron debiendo todas las Alboradas.

 

  1. El recorrido planeado para el Alegre Despertar fue un desacierto. También su desorden, su falta de orientación. El inicio frío, sin imaginación. Uno no espera al amor de su vida, que lleva dos años sin venir, de esa manera tan formal, tan fría.

 

  1. Nunca se exigió a las carpas de música en las calles que bajaran o apagaran el sonido mientras pasaban los desfiles. Esto como un acto de respeto a la tradición que el espectáculo debe acatar. Los desfiles acontecían en medio de gente bailando música electrónica que le importaba un rábano que iba pasando un desfile. ¿Qué pasó? Otras veces se ha podido negociar. El espectáculo no es nada sin los actos rituales y tradicionales del Carnaval. Esto debe ser una bandera de respeto liderada por la República del Carnaval. El espectáculo no se puede comer a la tradición. En el Carnaval de Riosucio este ejercicio de negociación debe tener enormes esfuerzos de creatividad e imaginación. Creo que en esta versión el espectáculo se comió a la tradición.

 

  1. Jessi Uribe fue catalogado artista del año 2018. Entendí su frase tan sonada “repítemelo”, pues tiene muy pocas canciones y cada una la tuvo que cantar hasta tres veces en la Plaza de la Candelaria para hacer el tiempo por el cual fue contratado. Este cartel hizo que viniera gente de muchas, pero muchas partes a la que les tenía sin cuidado el Carnaval. Sin embargo, muchos y me incluyo teníamos expectativas con el artista, las cuales no se cumplieron. El Carnaval no puede parecerse en su estética a una feria de pueblo. Sin embargo, desde la organización muchas veces pareció esto: una feria más.

 

  1. Desconozco los temas de presupuesto del Carnaval y por eso considero que es tan irresponsable criticar o hacer balances. Sin embargo, creo que este año la creación del diablo tuvo entre sus financiadores alguna clínica dental del pueblo y a la discoteca Escarcha en la cual he pasado muy buenos momentos. Fue un diablo desproporcionado y desafortunado. Es complejo este tema porque su autor es el maestro de maestros en la historia de la creación de los diablos del Carnaval de Riosucio. Sin embargo, este diablo exageradamente escarchado no correspondió a la majestuosidad que se esperaba por ser el diablo del bicentenario de Riosucio. Su risa, falsa y exageradamente diseñada siempre me inspiró desconfianza. El cuerpo de este diablo era inviable, desproporcionado y su cabeza parecía que conoció a última hora el cuerpo, no tenían ninguna relación ni armonía. Para los turistas que llegaban por primera vez era un diablo hermoso. Así como para mí que llegué por primera vez cuando se hizo el diablo/gato del 2009, me pareció un esfuerzo increíble de creación en su momento, mientras la gente gritaba: “ese gato no sirvió”. Este diablo del 2019 con el respeto al maestro y su genialidad, este diablo no sirvió. El diablo para el Carnaval de Riosucio es una figura política, estética y simbólica que debe tener más contenido y menos escarcha. Es decir, más tradición y menos espectáculo.

 

  1. Una República de Carnaval en la que sus integrantes sean tan autocomplacientes y tan poco críticos es un asunto muy lamentable. Esperé con ansias el testamento del diablo. Y este estuvo a la altura de su efigie: pobre, desafortunado y desproporcionado. Vaya que extrañé la exquisita literatura matachinesca de otros carnavales. La literatura ácida, mordaz, bella y retórica. El testamento fue una manera de limpiarse las culpas y trasladárselas al pueblo. Se enorgulleció el testamento en decir que el Carnaval de Riosucio no era una feria de pueblo cuando la organización apuntó hacia allá. Se habló de la falta de tolerancia con el diablo que expresaba la diversidad, como si la diversidad no estuviera expresada en sus calles y la cantidad de gente que durante seis días vive de manera acinada, alegre, amorosa y de manera respetuosa con la diversidad. Y el diablo fue bellamente complaciente con su junta a la que le dejó sus mejores partes: dientes, colmillos, costillas y corazón. Sin referirse para nada a su falta de carácter e imaginación en la organización de desfiles y eventos. A su falta de engalanamiento y a su pobreza creativa disfrazada de sencillez y tradición. Para finalizar, no fueron capaces de organizar una sentida despedida de esta versión con imágenes que recogieran toda la emoción y derroche de tantos días de carnaval. Se les ocurrió decir: que por tradición la orden de quema del diablo se daba a las 11:45 y que nos tocaba esperar 15 minutos, matando de entrada el carácter ceremonial, ritual y trascendental que tiene la quema del diablo. Ese bache para mi fue imperdonable y me fui a dormir. Sin embargo, desde mi cama escuché los chiflidos de un pueblo ante un diablo incapaz de encenderse para llevarse con su quema las culpas de la Corporación y de todos los que pusimos en falta el Carnaval de Riosucio. Le faltó gasolina a ese diablo.

Tenía mayores expectativas con esta versión del Carnaval de Riosucio 2019. La República del Carnaval se gastó mucho discurso durante los eventos preparatorios responsabilizando a la anterior República de haber dejado quebrada la arcas del Carnaval, de haberse dejado ganar de la vanidad del espectáculo olvidando lo propio y tradicional. Sin embargo, lo que vi en esta versión fue improvisación, desorden, falta de belleza estética en los actos tradicionales como en el bautizo del Riosuceño adoptivo que ni pila para el guarapo tuvo, ni una mica o al menos una vasenilla. Las alboradas las dejaron que se las comieran los borrachos, olvidando que quienes amamos el carnaval desde sus entrañas participamos de todos los actos: los tradicionales y los de espectáculo. La mayoría de los desfiles se perdieron en una turba de gente bailando electrónica, que los cortaban.

Espero que la nueva junta del carnaval se renueve y sea capaz con humildad de asumir los aciertos y desaciertos de las otras versiones. Por ejemplo, fue un gran acierto en el Carnaval del 2017 la creación del pueblo carnavalero que trasladó muchos de los espectáculos hacia otra zona descongestionado las dos plazas para los eventos tradicionales del Carnaval. Esperemos que la próxima junta no llegue con vanidad y soberbia y entienda que el carnaval es corazón, es tradición, que requiere altos niveles de negociación e imaginación con el espectáculo para que ambas convivan y  sea el Carnaval de Riosucio para propios y visitantes una experiencia renovadora.Santiago de Cali, enero 13 de 2019.

Armando Henao Velarde “DiabloNeonato”.

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